Un estudio reciente publicado en la revista Science a mediados de enero ha descubierto propiedades inesperadas de un componente estándar en dispositivos modernos como smartphones, tabletas y algunos ordenadores portátiles. Este componente es el sensor de luz ambiental, cuya función principal es detectar la cantidad de luz presente en el entorno para ajustar automáticamente el brillo de la pantalla.
¿Por qué un atacante podría usar este sensor?
Los investigadores han señalado que los sensores de luz ambiental suelen ser menos protegidos que otros componentes como la cámara o el micrófono. Esto puede facilitar a un atacante el acceso a información sensible sin necesidad de utilizar herramientas tradicionales.
Imaginemos una situación en la que un usuario instale accidentalmente un programa malicioso en su dispositivo. Este malware podría tener dificultades para acceder directamente a componentes como la cámara o el micrófono, pero el sensor de luz ambiental sería fácil de utilizar.
¿Cómo se puede aprovechar este sensor?
Los investigadores han demostrado que un sensor de luz ambiental puede usarse para obtener imágenes. Por ejemplo, podría capturar una imagen instantánea de la mano del usuario al introducir un PIN en un teclado virtual. Al analizar estos datos, es posible reconstruir la contraseña.
Este descubrimiento pone de manifiesto cómo componentes aparentemente inofensivos pueden ser utilizados para obtener información sensible si no se protegen adecuadamente.