El organismo alemán de ciberseguridad, el BSI, desmanteló una operación maliciosa que afectaba a más de 30.000 dispositivos IoT.
Malware preinstalado en dispositivos vendidos en Alemania
El malware conocido como BadBox estaba preinstalado en dispositivos vendidos en Alemania, incluyendo marcos digitales, reproductores multimedia, streamers y posiblemente teléfonos y tablets.
El malware se integraba en el firmware de los dispositivos, permitiendo a los ciberdelincuentes robar información, instalar otras aplicaciones maliciosas o controlar remotamente las redes donde se conectaban estos aparatos.
Comunicación con servidor remoto
Los dispositivos infectados contactaban con un servidor remoto que les indicaba qué acciones realizar y recogía los datos robados.
Técnica de sinkholing empleada por el BSI
El BSI empleó una técnica conocida como sinkholing, redirigiendo las comunicaciones de los dispositivos infectados hacia servidores controlados por las autoridades.
Responsabilidad de proveedores de Internet
Esta medida afecta a los principales proveedores de Internet del país, quienes tienen la responsabilidad de alertar a los usuarios afectados.
Los propietarios de dispositivos infectados serán notificados por sus proveedores de servicios de Internet.
Recomendaciones para usuarios
Ante una alerta, se recomienda desconectar el aparato de la red inmediatamente.
El malware está incrustado en el firmware, incluso una actualización de software podría no ser suficiente para garantizar la seguridad.
La recomendación más prudente es devolver o desechar el dispositivo.
Vulnerabilidades por versiones obsoletas
Los aparatos afectados utilizaban versiones obsoletas de Android y firmware sin actualizaciones.
Riesgos asociados a dispositivos IoT de bajo coste
El caso pone de manifiesto el peligro de dispositivos IoT de bajo coste, fabricados sin controles de calidad rigurosos.