Regulación de la inteligencia artificial en el sector bancario y asegurador
Regulación de la inteligencia artificial en el sector bancario y asegurador

Regulación de la inteligencia artificial en el sector bancario y asegurador

El Reglamento de Inteligencia Artificial (RIA) ha modificado la regulación vigente en los sectores bancario y asegurador, que ya estaban bajo el marco regulatorio DORA. La adopción de la inteligencia artificial en estos ámbitos no es puntual, sino que está transformando su modelo de negocio.

Aplicación de la IA en procesos críticos

En el sector bancario, la IA se ha integrado en procesos críticos como el scoring crediticio y la prevención del fraude. Los algoritmos analizan variables financieras y de comportamiento para evaluar la solvencia de los clientes con alta precisión.

Uso de la IA en el sector asegurador

Los algoritmos también se emplean en el sector asegurador en la suscripción y tarificación dinámica, permitiendo personalizar primas basándose en datos como historial médico o hábitos de conducción. Asimismo, se aplica a la gestión de siniestros, automatizando la recepción, validación y tramitación de reclamaciones mediante el análisis de documentos, imágenes y vídeos.

Requisitos regulatorios para sistemas de alto riesgo

El RIA exige que las empresas ya sujetas a DORA extiendan su marco de gestión de riesgos TIC hacia aspectos específicos de la inteligencia artificial. La clave para las organizaciones sometidas a DORA será integrar ambos marcos en un único sistema de gestión de riesgos tecnológicos y de resiliencia digital.

Sistemas considerados de alto riesgo

El RIA establece que un sistema será de alto riesgo cuando esté incluido en el Anexo III del Reglamento, que recoge usos de IA considerados de alto impacto en derechos fundamentales o seguridad. Los sistemas de scoring crediticio y concesión de préstamos utilizados en el sector bancario son considerados de alto riesgo.

Aplicación a procesos aseguradores

La suscripción y tarificación dinámica en seguros de vida y salud, así como los sistemas de detección de fraude en siniestros, también caen dentro de esta categoría. La evaluación de solvencia crediticia, la determinación de primas, suscripción o aceptación de seguros de vida y salud son considerados riesgos según el RIA.

Medidas para mitigar riesgos

Las organizaciones deben integrar ambos marcos regulatorios (RIA y DORA) en un único sistema de gestión de riesgos tecnológicos y de resiliencia digital. Además, se requiere una evaluación específica de impactos sobre derechos fundamentales antes de la puesta en marcha de sistemas de alto riesgo.

La documentación técnica completa debe conservarse durante al menos 6 meses, así como registros automáticos. En determinados casos, se exige supervisión humana cualificada.