Stephen Fry, conocido por haber narrado los libros de la saga «Harry Potter», ha revelado que una inteligencia artificial utilizó su voz sin su consentimiento. El actor compartió esta situación durante el festival CogX en Londres, donde reprodujo un trozo de documental narrado con su voz, pero luego explicó que ninguna de las palabras había salido de su boca.
La IA usó su voz sin permiso
Fry aseguró que la inteligencia artificial empleó su participación en los libros de Harry Potter para entrenarla y ofrecerla al mercado. Aunque él no dio su consentimiento, la tecnología fue utilizada para generar una voz artificial flexible que puede adaptarse a diferentes contextos.
El impacto del robo de voces
Según Fry, esta situación representa un riesgo significativo. «Podrían hacerme leer cualquier cosa, desde una llamada a asaltar al parlamento hasta porno duro, todo ello sin mi consentimiento», afirmó el actor. Esta posibilidad ha generado preocupación entre él y sus agentes.
El contexto de la industria cinematográfica
Esta situación ocurre en un momento en que la industria de Hollywood vive su mayor huelga en los últimos 60 años. Actores, guionistas y otros profesionales han protestado por bajos salarios, condiciones laborales inadecuadas y el uso de inteligencia artificial para reducir costes sin compensación.
El sindicato actúa contra la utilización no autorizada
El sindicato SAG-AFTRA, al que pertenece Fry, ha denunciado que algunos estudios han negociado crear copias digitales de actores para reutilizarlos en producciones sin compensación ni consentimiento. Esta práctica ha sido criticada por los profesionales del sector.
Antecedentes similares
Fry no es el primer actor que sufre este tipo de situación. A mediados de 2022, un grupo de actores para comerciales confirmó que una empresa había robado sus voces para utilizarlas en anuncios sin permiso ni retribución.
El uso de la IA como herramienta de abaratamiento
La utilización de inteligencia artificial en la industria ha sido criticada por su potencial para reducir costos a expensas de los derechos de los actores. Esta práctica se ha convertido en un punto de conflicto entre las empresas y los sindicatos.