Un hombre residente en Londres descubrió recientemente que el parachoques delantero y el faro izquierdo de su Toyota RAV4 habían sido golpeados mientras estaba estacionado. El enchufe del cableado del faro había sido arrancado, y se encontraron marcas de destornillador, lo que le hizo concluir que no se trataba de un accidente. La situación volvió a repetirse un mes después, pero el dueño del vehículo no cayó en la cuenta de que se trataba de un sabotaje hasta que su Toyota desapareció, mientras que en la aplicación móvil del coche veía que su vehículo estaba en movimiento.
Un ataque basado en la red interna del automóvil
Esta historia se convierte en una muestra de cómo un automóvil puede ser robado mediante técnicas de hackeo. El truco se encuentra en la red de comunicación interna del vehículo, específicamente en el sistema CAN (Controller Area Network), un protocolo que conecta los distintos dispositivos y microcontroladores de un coche, permitiéndoles intercambiar información entre sí.
Ken Tindell, CTO de Canis Automotive Labs, una compañía dedicada a la seguridad automotriz, publicó en su blog que esta técnica no se había visto antes. Explicó que los ladrones manipularon una unidad de control electrónico (ECU) en el faro del Toyota RAV4 para obtener acceso al bus CAN, desde donde pudieron robar el vehículo.
El funcionamiento del ataque
Los automóviles modernos tienen múltiples ECU conectadas entre sí mediante un protocolo llamado bus CAN. Este sistema permite funciones como encender y detener el coche, abrir puertas y ventanas, entre otras acciones.
Una de las formas en que una ECU detecta una falla es si no escucha de otra ECU con la que necesita comunicarse. Si un mensaje CAN no se recibe regularmente, luego de un tiempo sin escuchar cualquier cosa, el oyente asume que hay una falla en el bus CAN o en la otra ECU.
Estos son códigos denominados DTC (Diagnostic Trouble Code) que indican cuál es la falla detectada y cuándo ocurrió. Algunos DTC incluyen un «freeze frame», una recopilación de datos del sensor alrededor del momento de la falla, para ayudar a un mecánico de taller a tratar de diagnosticarla.
En el caso del RAV4, los DTC mostraron que se perdió la comunicación con la ECU de control de iluminación. Esto no es sorprendente ya que los ladrones le habían arrancado los cables. Sin embargo, los DTC también mostraron que muchos sistemas habían fallado: el control de las cámaras frontales, el sistema de control del motor híbrido, entre otros.
El factor común fue el bus CAN. Ian Tabor investigó en la web oscura y encontró videos de YouTube sobre robos de automóviles. Rastreó un sitio web que vendía más de cien productos para eludir la seguridad del automóvil, desde la programación de llaveros falsos hasta dispositivos de «arranque de emergencia».
Los productos utilizados en el ataque
Los precios son elevados (hasta 5.000 €) para un propietario corriente, pero para una banda de ladrones de coches es una inversión. Hay productos dirigidos a muchos modelos de automóviles, incluidos Jeep, Maserati, Honda, Renault, Jaguar, Fiat, Peugeot, Nissan, Ford, BMW, Volkswagen, Chrysler, Cadillac, GMC y Toyota.
Para Toyota, el sistema de «arranque de emergencia» es un dispositivo electrónico escondido dentro de una caja de altavoz Bluetooth JBL. Esto les da a los ladrones una negación plausible: si la policía los detiene, a primera vista no llevan herramientas obvias para robar autos, sino lo que parece un dispositivo de música inocente.
El método tradicional de robo de vehículos
Se realiza a través de la llave inteligente de los coches. Al usar una llave inalámbrica, se presiona el botón de abrir, el auto recibe la señal y el sistema abre el vehículo. Este acceso sin llave funciona a través de un algoritmo de código variable que el dueño del vehículo activa para abrir el auto y en ese momento es hackeado por los ciberdelincuentes para obtener el código.
Al obtener el código, los delincuentes toman el control del coche, lo bloquean por un momento y cuando el propietario intenta abrir el auto, éstos lo permiten para engañarlo y que no se percate de que ha sido hackeado. Luego, cuando éste se ha alejado, pueden abrir el vehículo y robarlo.
Para evitar esto, los propietarios deben proteger su llave física, pero también la señal del smartphone si lo abren de manera remota, es decir usar los datos del móvil y no una red WiFi.
También es importante asegurarse de que el llavero esté funcionando correctamente, probando bloquear y desbloquear el automóvil en repetidas ocasiones para corroborar que funciona al primer intento, sino es así, es señal de un problema y será necesario contactar al servicio del proveedor.