Se ha revelado un nuevo ataque de canal lateral que afecta a los procesadores Intel, denominado Downfall. Este ataque fue descubierto por un investigador de Google y se le asignó la identificación CVE-2022-40982.
Vulnerabilidad en procesadores modernos Intel
Downfall explota una vulnerabilidad crítica presente en los procesadores modernos Intel, utilizados actualmente en millones de dispositivos. El atacante podría aprovechar esta vulnerabilidad mediante acceso físico al dispositivo o utilizando malware.
Como resultado, se podría obtener información sensible como contraseñas y claves criptográficas. Este tipo de ataques también puede afectar a entornos cloud, permitiendo que un atacante robe datos de usuarios que utilizan el mismo servicio.
Mecanismos técnicos del ataque
Los ataques de canal lateral como Downfall se basan en la ejecución especulativa de instrucciones por parte de las CPUs modernas. La vulnerabilidad se produce debido a la optimización de la memoria en los procesadores Intel, lo cual revela registros internos del hardware al software.
Procesadores afectados
Los procesadores Intel afectados incluyen desde la 6ª generación Skylake hasta la 11ª generación Tiger Lake. Downfall supera los límites de seguridad fundamentales en la mayoría de dispositivos y es el sucesor de vulnerabilidades anteriores como Meltdown, Fallout (MDS) y otras.
Descubrimiento y publicación
Downfall fue descubierto hace un año, pero se publicó recientemente tras el periodo de embargo. Intel utiliza el nombre «Gather Data Sampling» para referirse a esta vulnerabilidad y está preparando una actualización de microcódigo que bloquea los resultados de las instrucciones de recopilación.
Mitigaciones en entornos cloud
Amazon Web Services ya ha comenzado a mitigar la vulnerabilidad, aunque no ha dado detalles sobre el método utilizado. Una aplicación maliciosa obtenida de una tienda de aplicaciones podría explotar Downfall para robar información confidencial como contraseñas, claves de cifrado y datos privados.
Riesgos en entornos cloud
En entornos cloud, un cliente malicioso podría aprovechar la vulnerabilidad para acceder a datos y credenciales de otros usuarios que comparten el mismo dispositivo.