Cibercriminales exigen rescate de 75 millones en ataque a Cencora
Cibercriminales exigen rescate de 75 millones en ataque a Cencora

Cibercriminales exigen rescate de 75 millones en ataque a Cencora

En septiembre de 2024, la empresa farmacéutica Cencora Inc., una de las principales distribuidoras del mundo, fue víctima de un ciberataque perpetrado por el grupo de ransomware conocido como Dark Angels. Este incidente ha generado preocupación en la industria sanitaria debido a la amenaza que representan los ciberataques para sectores críticos.

El ataque resultó en el pago de 75 millones de dólares en Bitcoin, lo cual marcó el mayor rescate registrado públicamente hasta la fecha en un caso de extorsión por ransomware. Este monto supera al anterior récord de 40 millones de dólares pagados por CNA Financial en 2021.

En febrero de 2024, Cencora sufrió un ataque que comprometió una gran cantidad de datos personales y médicos. Los delincuentes exigieron inicialmente 150 millones de dólares para liberar los sistemas de la empresa y evitar la publicación de los datos robados. Tras negociaciones, la compañía acordó pagar 75 millones de dólares en tres transacciones realizadas en marzo.

El grupo Dark Angels es una operación de ransomware que comenzó a actuar en mayo de 2022. Se cree que este grupo es una evolución de una organización cibercriminal anterior, y su enfoque se caracteriza por atacar empresas de sectores críticos como la salud, la manufactura y el gobierno.

Los actores del grupo violan las redes corporativas y se mueven lateralmente hasta obtener acceso administrativo. Durante este tiempo, roban datos de los servidores comprometidos que luego utilizan como palanca para exigir un rescate. Cuando obtienen acceso al controlador de dominio de Windows, implementan el ransomware para cifrar todos los dispositivos de la red.

En su operación, utilizaron cifrados basados en el código fuente filtrado del ransomware Babuk, pero posteriormente cambiaron a un cifrador de Linux que también usaba Ragnar Locker desde 2021. Este cifrador se utilizó en un ataque a Johnson Controls donde se cifraron los servidores VMware ESXi y se exigió un pago de 51 millones de dólares.

El ataque a Cencora subraya la creciente sofisticación de los ciberataques. Aunque la empresa logró restaurar sus operaciones, el incidente generó costos adicionales relacionados con la respuesta al ataque, incluyendo gastos legales y medidas de ciberseguridad.

Los expertos advierten que pagar un rescate no garantiza que los delincuentes cumplan con su palabra. Esto crea incertidumbre para las empresas afectadas y sus clientes, que siguen en riesgo de daños colaterales a largo plazo.

El sector de la salud como objetivo prioritario

El sector de la salud ha sido uno de los más golpeados por el ransomware debido a la riqueza de datos sensibles y la necesidad crítica de mantener operativos sus sistemas. Las empresas farmacéuticas son objetivos frecuentes debido a la alta probabilidad de que paguen rescates para evitar interrupciones en el suministro de medicamentos.

La industria farmacéutica depende de complejos sistemas de TI para gestionar investigación, producción y logística. Los ciberdelincuentes saben que si logran paralizar estos sistemas pueden causar interrupciones graves en la cadena de suministro.

Regulaciones y cumplimiento

La industria farmacéutica está altamente regulada, lo que significa que cualquier brecha de seguridad puede llevar a sanciones financieras o pérdidas de reputación. Esto añade presión adicional a la hora de decidir si pagar un rescate.

El caso de Cencora destaca la necesidad urgente de mejorar las defensas cibernéticas en este sector. Las empresas deben prepararse para enfrentar amenazas que no solo interrumpen operaciones, sino que también ponen en peligro la vida de los pacientes al comprometer la privacidad de su información médica.