Una nueva investigación revela que las estafas globales de extorsión por correo electrónico son obra de un pequeño grupo de estafadores. Barracuda Networks, junto con la Universidad de Columbia, analizó más de 300.000 correos electrónicos de extorsión rastreados durante un año para identificar patrones y tendencias.
Metodología del análisis
El estudio se centró en las direcciones de Bitcoin utilizadas por los estafadores. Los investigadores observaron cómo estos atacantes emplean criptomonedas como medio para operar sus esquemas fraudulentos.
Técnicas usadas en la extorsión
Los estafadores suelen afirmar tener fotos o imágenes de video vergonzosas de la víctima, generalmente obtenidas mediante una cámara web. A menudo utilizan un «spyware» inexistente para acceder a los dispositivos de las víctimas y amenazar con compartir información comprometedora públicamente.
Concentración en pocas direcciones de Bitcoin
Según el estudio, la mayoría de los correos electrónicos de extorsión se centran en un número limitado de direcciones de Bitcoin. Se identificaron alrededor de 3.000 direcciones únicas, de las cuales las 10 principales aparecen en aproximadamente el 30% de los mensajes y las 100 principales en el 80%.
Estimación del número de estafadores
Los investigadores concluyen que la extorsión por correo electrónico, aunque una amenaza significativa con millones de correos maliciosos enviados anualmente, es causada por un grupo relativamente pequeño de perpetradores. Se estima que hay menos de 100 atacantes, y probablemente un número aún menor si se considera que algunos usan varias direcciones de Bitcoin.
Requisitos económicos de los estafadores
Los estafadores suelen exigir entre U$S 400 y U$S 5.000, con el 90% pidiendo menos de $2.000. Se cree que esta cifra se elige porque es más probable que las víctimas paguen sin investigar si el estafador realmente tiene información comprometedora sobre ellas.
Posibles estrategias para combatir la extorsión
Zixi Wang, estudiante de maestría en Columbia, sugirió que el hecho de que un grupo pequeño sea responsable de una amenaza tan prolífica es motivo de optimismo. Se sospecha que los atacantes se copian unos a otros y utilizan plantillas similares, lo cual podría facilitar la detección por parte de proveedores de seguridad.
Conclusión
Los investigadores destacaron que si las autoridades pueden rastrear incluso a un pequeño número de estos atacantes, podrían interrumpir significativamente esta amenaza. Además, los proveedores de seguridad de correo electrónico deberían poder bloquear una gran parte de estos ataques con detectores relativamente simples.