Pavel Durov, fundador y propietario de la aplicación de mensajería Telegram, fue arrestado en el aeropuerto Le Bourget, ubicado en las afueras de París. El multimillonario ruso, quien también posee ciudadanía francesa y de los Emiratos Árabes Unidos, fue detenido poco después de aterrizar en un avión privado procedente de Azerbaiyán.
Contexto del arresto
Según una fuente policial, Durov fue arrestado como parte de una investigación preliminar por supuestamente permitir una amplia gama de delitos debido a la falta de moderadores en Telegram y la falta de cooperación con las autoridades.
Reacciones internacionales
Rusia expresó su preocupación sobre el arresto, afirmando que se deben respetar los derechos de Durov. Un legislador ruso señaló que la libertad de expresión en Europa está bajo ataque.
Posición de Occidente
El arresto provocó una advertencia de Moscú a París, solicitando que se le concedan los derechos correspondientes al multimillonario. Elon Musk, propietario de X, criticó la situación, señalando que la libertad de expresión en Europa está en peligro.
Telegram y su relevancia
Telegram, con sede en Dubai, fue fundada por Durov. La aplicación, que cuenta con miles de millones de usuarios, es particularmente influyente en Rusia, Ucrania y las repúblicas de la antigua Unión Soviética. Se considera una de las principales plataformas de redes sociales después de Facebook, YouTube, WhatsApp, Instagram, TikTok y WeChat.
Reacciones políticas
Una legisladora rusa, Maria Butina, quien pasó 15 meses en prisión en Estados Unidos por actuar como agente no registrado del Kremlin, afirmó que el arresto de Durov forma parte de un intento de Occidente para hacerse con el control de Telegram. El arresto fue destacado ampliamente en los medios rusos.
Respuestas oficiales
Telegram y sus altos directivos no respondieron a las solicitudes de comentarios. Las autoridades francesas, la policía y la fiscalía de París tampoco emitieron declaraciones. Durov se enfrenta a una posible acusación el domingo según los medios franceses.
Antecedentes
Durov abandonó Rusia en 2014 tras negarse a cumplir con las demandas del gobierno ruso de cerrar comunidades de oposición en su plataforma VK, que luego vendió. La aplicación cifrada es especialmente relevante en regiones donde la censura y el control de información son temas críticos.